
Los Duendes y sus Costumbres

Sus costumbres son nocturnas y poseen un carácter extremadamente susceptible que les conduce a adoptar actitudes despectivas u hostiles contra los hombres que les ofenden.

Tienen habilidades tales como mimetizarse, hacerse invisibles, pasar por el ojo de la cerradura, imitar los sonidos de los animales y hacerse sentir, tocando a un ser humano con sus manos, produciéndole un escalofrío.
La naturaleza de los duendes se reparte entre la del hombre y la del ángel, en partes iguales, por ello pueden moldear sus cuerpos a su antojo. Están bien provistos de poderes y talismanes para poder hacer toda clase de conjuros.
En la mitología de cada región se les ha dado nombres muy distintos según el idioma, la religión o el folklore, pero generalmente se les conoce por formar parte de los seres elementales. Algunos pueden llegar a vivir hasta 500 años.
Los duendes suelen ser traviesos, bromistas y descarados; casi siempre están de buen humor, aunque existen duendes de naturaleza malvada capaces de torturar incansablemente a un hombre.
Existen varias clases de duendes, entre ellos podemos encontrar a los gnomos, que actúan como guardianes de la naturaleza a la que protegen poniendo a los seres humanos obstáculos aparentemente naturales.
Dice la leyenda que por cada muñeco de duende que tengas en tu casa se corporizaran siete reales.
Como no representan ningún peligro, puedes tener cuantos muñecos quieras. A lo sumo, tendrás que lidiar con sus travesuras, pero si les exiges que se porten bien respetuosamente, lo lograrás.
Además, para mantenerlos entretenidos, puedes poner una copa de cristal llena de monedas antiguas, pero no vayas a sacarles una moneda, porque ahora serán de ellos. En represalia, empezarán a esconder tus cosas. Verás que en el lugar donde éstas estaban, ahora los duendes han dejado un montoncito de piedras.
Les gusta mucho todo lo que hace música o brilla, como las geodas (piedras huecas), las campanitas o los palos de lluvia.
Si quieres pedirles un favor, como que cuiden tu casa o lugar de trabajo, ofréceles moneditas.
Dicen que ellos son nuestros amigos. A los duendes les encanta la miel, el pan con miel o azúcar, la leche y el vino tinto.
Si les dejas estos manjares junto a una planta es muy probable que lo que deseen es que contemos con ellos. Si alguien se enoja contigo, por ejemplo en la oficina, seguramente que los duendes se diviertan escondiendo lo que esa persona necesita para que usted se ría.
Aunque sean sólo espíritu, pueden mover objetos con su energía, pero no acostumbran hacerlo delante de las personas
Cuando llegue la hora que el cielo empieza a absorber todos los colores, baja el camino sigilosamente. No, sigilosamente, no, humildemente; con esos pasos que no producen ruido, que tienen el poder de generar silencio. Vete desnudando el alma. Quítale la ropa que los años han ido añadiendo, capa a capa. Primero el abrigo del día a día; el del trabajo, el de refulgente triunfador. Sigue con la capa de los conocidos; la de así deben verme.
Deberás llegar al río con la camiseta de tirantes del espíritu de cinco años; sensible, crédulo, feliz. Verás a la señora sentada en el puente de piedra. Vieja, una peca marrón, quizás sea una verruga, en la nariz; de donde salen dos pelos enormes. Cubre su cabeza un pañuelo negro, igual de oscuro que la falda y el corpiño. No te asustes.O si. Cuando te mire; con sus ojos celtas, podrás ver el pasado de esta "terra"; siglos, milenios de sabiduría acumulada.
Sentirás una infinita bondad; así le ocurre a las buenas gentes. Será el inicio del resto de tu vida. O bien ... sentirás una lacerante mirada; dura, amarga, cruel; será porque tu espíritu no ha llegado preparado. Esa será la última mirada que percibas.
Si has sido iluminado con sus ojos tiernos, verás que un "trasno" se sienta a su lado, hocico de lobo, ojos de cerdo, orejas de burro, cola de zorro. Está vigilando el paraje. Defiende a las mágicas criaturas de cualquier ataque, mantiene el sol bajo el horizonte con su pata de yegua.
La música, gaitas y tambores, acompaña el frenético trabajo de miles de duendes. Todo sigue el ritmo de un cayado que flota sobre la mano izquierda de la vieja.
Los duendes verdes se afanan en retocar, con pinceles de pelo de mujer barbuda, las hojas de los castaños, pulir las de los robles, abrillantar la hiedra, .... Los trasparentes, se afanan en subir con baldes el agua pasada, y bajar agua fresca, del cazo de la Osa Mayor. Los blanquiazules, usan sus plumeros en las nubes de algodón y añaden añil a los trocitos azules de cielo. Todos a una, cada cual en lo suyo.
Al despertar, si es que eres de los que lo hace, todo vuelve a ser como el día anterior, como el siglo anterior, como siempre.
El paraje reluce, el agua nueva corre, el puente de piedra espera la siguiente noche, los reflejos brillan, ....
ORIGEN DE LOS DUENDES
Duendes y Elfos
Los duendes han sido retratados
como seres longevos o inmortales
que gozan de energías
mágicas innatas.
Después del éxito de la obra épica
de J.R.R. Tolkien “El señor de los anillos”,
donde existen personas sabias y angelicales
llamadas duendes, estas criaturas juegan
un rol cultural significativo y se han convertido en personajes
obligados de la fantasía.
Los duendes pueden ser clasificados en
“duendes” y “elfos”.
Cualidades extraordinarias asociadas a
los duendes se califican a través
de los adjetivos elfo o elfin,
que significa “mágico”.
Con respecto a la pronunciación,
la v de “elven” se refiere a los duendes
clasificados como humanos
(se les dice así por su menor estatura,
y son propios de la mitología vikinga)
mientras que la f en “elfin” alude a los elfos
minúsculos (asociados fundamentalmente al
folklore del Renacimiento
y del Romanticismo).
